Ciencia



  Los mayores enemigos de la juventud de la piel son los radicales libres. Los radicales libres son los causantes del llamado estrés oxidativo que provoca el envejecimiento. El por qué de estos efectos perjudiciales está en la propia constitución y existencia de los radicales libres que son moléculas inestables. Las moléculas inestables necesitan para conseguir su estabilidad robar electrones a otras moléculas.

   A consecuencia de esta característica los radicales   libres en cuanto entran en contacto con la piel roban  los electrones que precisan de las moléculas que  encuentran a su paso para su estabilización. Esta    acción tiene un efecto dañino inmediato que provoca  que las moléculas de la piel se queden sin los  electrones que tenían. El desequilibrio que sufre la  piel se traduce en un daño celular que se refleja en  pérdida de firmeza y arrugas principalmente. Los  activos antioxidantes son las moléculas que entran en contacto con los radicales libres actuando como un escudo protector de la piel. La importancia de la actuación de los antioxidantes tiene su explicación en su estructura química.

  Los antioxidantes tienen un electrón de más que ceden al radical libre con lo que el radical se estabiliza y ya no tiene que robar ese electrón a las moléculas de la piel.La gran ventaja es que los antioxidantes cuando ceden el electrón no se desestabilizan porque les sobraba por lo que se consigue que la unión de un antioxidante y un radical libre dé lugar a dos moléculas estables que no causan daños celulares.Es gracias a esta interacción que se dice que los antioxidantes bloquean la acción de los radicales libres.

   Nuestros cosméticos contienen activos actioxidantes tanto en el extracto de algas como en otros ingredientes como la coenzima Q-10, el tocopherol o el ácido ascórbico. La ciencia explica así cómo la firma Druydên consigue mediante la utilización de sus principios activos un cosmético de gran poder antioxidante.